Hace un tiempo, un compañero de piso mexicano me dio a probar una cosa que se había traído en plan nostálgico de las vacaciones de navidad en su país. Por el envoltorio y el tamaño parecía un Boobaloo, ese chicle cuya belleza estaba en el interior, con esa especie de crema de sabor y textura antinatural. Así que el compañero me dice: "Pruebalo, güey, son tamarindos". Y me digo, "Ah, que guay, frutica". Frutica los cojones: a los 0,2 segundos de introducírmelo en la boca, noto como el polvillo que rodeaba la supuesta fruta es ... ¡picante! Y cuando ya estaba a punto de invocar el espíritu de Pizarro, Hernán Cortés y demás Fuerzas Pacificadoras de la Libertad de la época, empecé a notar el sabor de la fruta, que , ahora sí, estaba bien güena. Me dio dos más y me los acabé el mismo día.
A diferencia del tópico, yo sí puedo pensar en dos cosas a la vez, siempre y cuando ninguna de las dos tenga oraciones subordinadas. Cuando me acuerdo de los tamarindos traicioneros, lo que pienso simultáneamente es "Joé, qué raro" y "Me gusta".
¿Grupos "independientes" de todo a 20 duros más preocupados de parecer guays que de hacer buenas canciones y que se dan la hostia padre en cuanto se le entienden las letras? ¡NO EN MI NOMBRE!
Pues exactamente eso es lo que me pasó la primera vez que oí la música de Sam O, en un concierto que daba como ganador del concurso de maquetas de la revista Mondosonoro (creo). Desde la primera canción se veía que Sam O pertenece a uno de esos personajes totalmente inclasificables (en el buen sentido, no a lo Leonardo Dantés): él solo, con un teclado que simulaba una batería machacona, diciendo cosas como "No cruce. No cruce. Cruce ahora. Cruce ahora. No piense. No piense. Piense ahora. Piense ahora"
Y la misma sensación dual cuando escuché el primer disco,canciones que acaban sonando muuy raras y con frases que se repiten y que acaban quedándose en "modo bucle" en mi cabeza, como tiene que ser: me pasa con "Taxista" con frases sacadas de Taxi Driver, me pasa con la frase "No soy como ellos, pero puedo fingir", me pasa con "tu quieres algo abstracto, ¿abstracto a lo
Willem de kooning, o abstracto a lo
Jackson Pollock?" y desde luego me pasa con "Estás en mi lista, pero no te digo de qué es la lista".
Y con el segundo disco, "Ya es oficial:nos han rodeado" más de lo mismo, que es más de lo bueno: "Disco de oro" desde ya nominada a la mejor canción en castellano del año, el final de "Como en los cincuenta",y, cómo no, una canción con título y letra dedicada al gran:
¡LÓPEZ VÁZQUEZ!
y a ver quién es el chulito que me dice que ésta no es una manera cojonuda de empezar una canción: "Él es/uno de los grandes/y bastará/con decir/sus apellidos/para llenar/esta canción:/¡López Váaazquez" 1:48 minutos de psicodelia y genialidad.
El último dato, y no menos importante: sus dos discos están disponibles en su
página web para descargárselos por la cara, sin registros ni mandangas. ¡Toooma independencia!